Mientras se ajusta a la vida con su recién nacido, asegúrese de prestar atención también a sus propias necesidades. Después de nueve meses preparándose para el parto, y muchas (posiblemente muchísimas) horas pasadas dando a luz a su bebé, su cuerpo necesita unas cuantas semanas para recuperarse. Si usted sabe qué esperar durante este tiempo, estará lista para manejar cualquier cambio. Escuche a su cuerpo y a sus emociones, y tome medidas para acelerar la curación.

Contracciones Uterinas y Sangrado

Poco después de que ha expulsado la placenta, el equipo médico comenzará a trabajar en su recuperación. Usted recibirá un masaje uterino para estimular a su útero a contraerse. Estas contracciones hacen que el útero comience a regresar al tamaño que tenía antes del embarazo, y previenen el exceso de sangrado. Usted también puede recibir oxitocina para fomentar las contracciones. Por lo general, el útero regresa al tamaño que tenía antes del embarazo a las seis semanas después del parto.

Algunas mujeres experimentan estas contracciones uterinas como dolores abdominales agudos, los cuales se llaman dolores posparto. Los dolores postparto son más comunes durante la lactancia. La lactancia estimula la liberación de oxitocina, la cual causa que se contraiga el útero. Los dolores postparto generalmente desaparecen al tercer día. Si éste es su primer bebé, usted es menos propensa a tener dolores postparto que si ya ha dado a luz antes. Para el dolor severo, su médico puede prescribir analgésicos.

No se alarme por el sangrado después del parto, esto es normal. Durante tres o cuatro días después del parto, ocurre una secreción con sangre denominada loquios. Los loquios cambian a un color rosado-café dentro de un lapso de una semana después del parto, y después a blancos o amarillos. Usted debe notar menos sangre después de dos semanas, pero los loquios pueden continuar durante seis a ocho semanas después del parto. Use toallas sanitarias y cambie las toallas al menos cada cuatro horas. Este nivel de sangrado y secreción es normal, pero el exceso de sangrado es una preocupación. Llame a su médico si tiene cualquiera de lo siguiente:

  • Secreción con sangre que dura más de cuatro a cinco semanas; el color de la secreción debería cambiar para este momento
  • Sangrado que satura una toalla sanitaria extra grande por hora durante cuatro a cinco horas
  • Coágulos sanguíneos que son más grandes que una pelota de golf durante varias horas; los coágulos ocasionales, más pequeños no son una preocupación
Curación de una Episiotomía o Desgarre Perineal

Una vez que el alumbramiento está completo, su médico o enfermera partera examinará el área perineal. Si usted tuvo una episiotomía o su perineo se desgarró durante el parto, se le colocarán puntos de sutura (con anestesia local) para cerrar estos desgarres. Aunque es común la sensibilidad en esta área después de un parto vaginal, la incisión o desgarre agrega dolor adicional. Usted puede notar malestar al caminar, sentarse, e ir al baño. Trate de dar alivio a esta área con una compresa de hielo, anestésico en aerosol, o al sentarse en una tina de agua tibia poco profunda (un baño de asiento). Su médico también puede prescribir medicamento para el dolor.

Una episiotomía o desgarre debería sanar dentro de un lapso de tres semanas. Llame a su médico si tiene cualquiera de lo siguiente:

  • Dolor moderado a severo
  • Fiebre
  • Enrojecimiento o inflamación incrementados
  • La herida comienza a separarse
  • Dolor incrementado al orinar o evacuar
  • Poca mejoría después de tres semanas
Micción y Evacuaciones

En los primeros días después del parto, usted puede notar que está orinando mucho más de lo normal. Esta es la manera de su cuerpo de deshacerse del líquido extra del embarazo. Algunas mujeres tienen sudoración incrementada por la misma razón.

Durante el embarazo, el cambio en la anatomía a causa del bebé y útero en crecimiento puede causar filtración de orina. Además, la lesión en los músculos y nervios durante la labor de parto y alumbramiento también puede dar como resultado que una mujer sea menos capaz de controlar la orina o algunas veces incluso gases o heces fecales. Use una toalla sanitaria para atrapar las filtraciones y hable con su médico acerca de sus síntomas. Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer los músculos debilitados. Para la mayoría de mujeres, estos problemas se resolverán en un lapso de seis semanas. Si perduran más de seis semanas, debería hablar con su médico.

Usted puede no tener una evacuación hasta después de tres o cuatro días del parto. Su primera evacuación puede ser bastante dolorosa, especialmente si tuvo un desgarre perineal o episiotomía. Beba mucha agua y jugos, y tome un ablandador de heces fecales para aliviar este dolor. No evite las evacuaciones, ya que esto puede conllevar a estreñimiento y hemorroides. Un baño de asiento tibio puede aliviar el dolor para las hemorroides. Para mantener esta área limpia y prevenir infecciones, límpiela con agua tibia (una botella exprimible o paño para lavar) y seque a golpecitos con gasa o una toallita higiénica. Siempre limpie del frente hacia atrás.

Recuperación de una Cesárea

La cesárea es una cirugía mayor, por lo tanto, puede tardar en cicatrizar. El dolor es más grande el día después de la cirugía y debería disminuir a partir de entonces. Tenga cuidado de proteger su incisión. Espere señales de inflamación o enrojecimiento, y alerte inmediatamente a su médico si observa alguna. Su médico también le dará instrucciones específicas para bañarse, levantarse, y hacer ejercicio suavemente durante la recuperación.

Cuando amamante, evite colocar a su bebé directamente sobre su estómago. Coloque una almohada sobre su estómago o use las posiciones de balón de fútbol o recostada.

Congestión de Senos

A medida que sus senos incrementan la producción de leche, usted notará que se llenan bastante rápido. Esta plenitud puede ser incómoda. Es más perceptible para el tercer o cuarto día después del parto a medida que viene su leche madura. Dar de lactar a su bebé con frecuencia y usar ambos senos en cada alimentación es una manera de ayudar a reducir este malestar. Entre alimentaciones, tome un baño caliente o use compresas calientes o compresas de hielo. Si usted no planea amamantar, usar un vendaje ajustado puede ayudar a reducir los síntomas.

Dolor General y Cambios Corporales

Después del difícil trabajo y esfuerzo del parto, usted puede notar dolor en la parte superior de su cuerpo y cabeza así como en la parte inferior de su cuerpo. Algunas mujeres tienen ojos con derrames de sangre o moretones faciales a causa de su esfuerzo. Todos estos dolores y malestares deberían desaparecer en el lapso de pocos días.

Después del parto, sus niveles hormonales atraviesan por cambios mayores. Usted puede tener bochornos o escalofríos. También podría notar cambios en su estado de ánimo.

Cambios Emocionales

Aunque un nuevo bebé trae mucha alegría, el mismo bebé también trae noches sin dormir, horarios demandantes de alimentación, y llanto inexplicable. En esas primeras semanas con su nuevo bebé, aproximadamente el 80% de las mamás reportan tristeza, llanto, ansiedad, o irritabilidad. Las causas de esta "nostalgia por el bebé" son muchas. Pueden ser experiencias inesperadas en el parto, cambios hormonales, falta de sueño, las necesidades del bebé, pérdida de tiempo para sí misma, y otra combinación de factores.

Reconozca que estos sentimientos son normales a medida que pasa a una nueva fase de vida. Estos son algunos consejos para ayudar a controlar esos desafiantes primeros días:

  • Acepte o solicite la ayuda de sus amigos y familia. Recibir ayuda con alimentos, compras, limpieza, y otros quehaceres puede quitarle presión. Considere contratar un servicio de limpieza o adolescente que se encargue de las labores de limpieza por un rato.
  • Si las visitas le generan estrés, trate de limitarlas. Está bien pedir que las visitas sólo se queden por un cierto tiempo (o nada de tiempo en absoluto) mientras está estableciendo el horario del bebé.
  • Cada vez que pueda, aproveche para dormir.
    • Duerma cuando su bebé tome siestas.
    • Una vez que ha establecido una rutina de alimentación, extraiga su leche materna o prepare un biberón para que su pareja o su niñera alimente al bebé para que usted pueda dormir durante un periodo más prolongado de tiempo.
  • Aliméntese. Coma bien y beba abundantes líquidos. La mayoría de mujeres pueden regresar a una dieta normal tan pronto como lo deseen después del parto. Si usted está amamantando, necesita 500 calorías adicionales por día. Esfuércese por tomar 64 onzas de líquidos al día.
  • Haga ejercicio. Comience lentamente e incremente el tiempo y nivel de esfuerzo lentamente. El ejercicio es una gran manera para incrementar su energía y sensación de bienestar, mientras reduce peso. También puede reducir el riesgo de estreñimiento. Las actividades que no son de impacto como caminar, nadar, y el yoga son buenas opciones.
  • Todos los días, hágase tiempo para la relajación. Incluso si sólo son 10 minutos, tome tiempo aparte para leer, escuchar música, ver la TV, meditar, bañarse, o cualquier actividad de relajación.
  • Todos los días, encuentre el momento para que usted y su pareja puedan estar solos y conversar.
  • Diariamente, pase tiempo disfrutando de su bebé. No se enfoque demasiado sólo en alimentar y cambiar pañales.
  • Formule preguntas. Si usted no está segura de algo, llame a su pediatra. Considere unirse a un grupo de apoyo u otro grupo para madres, como masaje infantil o yoga para madres-bebés.
Depresión Postparto

Algunas mujeres tienen sensaciones que son más severas y duran más que las que están asociadas con la nostalgia por el bebé. La depresión posparto (DPP) afecta a una de cada ocho mujeres durante los primeros meses después del parto. También puede ocurrir en mujeres que han tenido un aborto espontáneo o provocado, o que adoptan un bebé. Síntomas comunes incluyen cansancio extremo, pérdida de placer en la vida diaria, falta de interés en su bebé, insomnio, tristeza, ansiedad, desesperanza, sensaciones de falta de valor y culpa, irritabilidad, cambios en el apetito, y mala concentración.

Se cree que los cambios hormonales después del parto conllevan a PPD. Las mujeres con un historial personal o familiar de depresión tienen mayor riesgo de PPD. El riesgo también incrementa si una mujer tiene un sistema débil de apoyo u otro estrés significativo. La PPD se puede tratar con consejería, medicamentos antidepresivos, o una combinación de ambos. Con tratamiento, los síntomas pueden mejorar rápidamente. Las mujeres que no reciben tratamiento pueden tener síntomas durante siete meses o más. Hable con su médico o alguien en quien confíe si usted tiene algún síntoma de PPD.

Si siente que podría herirse a sí misma o a su bebé, obtenga ayuda inmediatamente. Llame a su médico, al 911, la línea nacional contra suicidios (1-800-784-2433), o la línea nacional contra abuso infantil (1-800-422-4453). Estas son personas que quieren ayudarle.

Control Natal y Relaciones Sexuales

Antes de reanudar las relaciones sexuales, espere a que su área perineal sane y se detenga el sangrado; aproximadamente de cuatro a seis semanas. Esto hará que las relaciones sexuales sean más cómodas y se reduzca el riesgo de infección. Para permitir que su cuerpo tenga tiempo de recuperarse del embarazo y las demandas de cuidar a un recién nacido, espere al menos tres meses antes de intentar embarazarse otra vez. No dependa de la lactancia como un método efectivo para el control natal. La mayoría de los métodos de control natal son seguros y efectivos para mujeres en lactancia.

Cuándo Contactar a Su Médico

Usted acudirá a su médico para una revisión de rutina entre las dos y seis semanas después del parto. Sin embargo, si ocurre cualquiera de lo siguiente, llame inmediatamente a su médico:

  • Una fiebre inexplicable; 100.4 grados en las primeras dos semanas
  • Su sangrado empapa más de una toalla sanitaria por hora
  • Una incisión de una cesárea o episiotomía se vuelve más roja o inflamada, o secreta líquido amarillo o de mal olor
  • Dolor reciente, hinchazón o sensibilidad en las piernas
  • Senos considerablemente enrojecidos, adoloridos, que están calientes al tacto, o cualquier agrietamiento o sangrado del pezón o areola
  • Secreción vaginal que se ha vuelto con mal olor
  • Micción dolorosa, urgencia repentina por orinar, o incapacidad para controlar la micción
  • Mayor dolor en el área vaginal
  • Tos, dolor en el pecho, náusea, o vómito
  • Depresión, alucinaciones, pensamientos suicidas o cualquier idea de dañar al bebé

Puede ser fácil ignorar sus propias necesidades a medida que se concentra en cuidar a su nuevo bebé. Pero es importante tanto para usted como para su bebé que se cuide bien usted misma. Es esencial que se recupere completamente del parto para que esté física y mentalmente preparada para enfrentarse a los retos de las próximas semanas, meses, y años.